Gracias por el chocolate, Monsieur Chabrol, y por todo lo demás.

10 años después vuelvo a ver Merci pour le chocolat y La Cerèmonie de Claude Chabrol. Dos películas de la segunda edad de oro del director, que he podido disfrutar de nuevo en pantalla grande gracias al homenaje que  programa la Filmoteca Española con motivo de su muerte, doblemente triste por que era un director muy vital y que seguía en activo, pese a sus 80 años. De hecho aún no se ha estrenado en España su canto de cisne, Bellamy, aunque este término no sea el adecuado pues seguro que él no era consciente de que iba a ser su última obra.

Taza de chocolate y...

10 años después y el segundo visionado de esas dos obras maestras no me ha defraudado en absoluto. Gracias por el chocolate es un elegante divertimento de intriga ambientado como de costumbre en la burguesía, un film que juega con sus MacGuffins, (tazas de chocolate probablemente envenenado, niños quizás intercambiados al nacer) con virtuosismo y un cínico sentido del humor. Un guión perfecto donde todo encaja, al cual el tono ligero y poco pretencioso le sienta deliciosamente bien, aunque quizás le restase repercusión. Isabelle Huppert, cómo no, está perfecta, muy sutil y divertida, aunque conmueve en su última escena. Al comienzo del film una amiga suya le dice que la conoce como si la hubiese parido; su respuesta es que a ella no la ha parido nadie. Esto dice mucho de su personaje, de su situación como heredera poco querida por sus padres y del embrollo de los bebés en el hospital. Acaba el film en posición fetal delante de una manta en forma de telaraña que ella misma ha tejido. Esta imagen es muy poderosa y sutil:  acaba víctima de sus propios tejemanejes. Anna Mouglalis debutó en el cine aquí y está estupenda.

La Ceremonia es otro mecanismo de relojería perfecto, pero mucho más rotundo. En vez de un juguete es una bomba que nos estalla al final. La maldad se junta aquí con la lucha de clases, envidia e ignorancia y nos ofrece un apasionante film donde todo avanza hacia el imprevisible pero a la vez inevitable desenlace. Las actrices vuelven a estar magníficas: Jacqueline Bisset, una jovencísima Virginie Ledoyen, pero sobre todo Sandrine Bonnaire e Isabelle Huppert, que crean dos personajes escalofriantes desde la más aparente vulgaridad. Recuerdo lo que me costó quitármelas de la cabeza la primera vez que vi la película…

Tazas escaleras arriba.

Podría hablar de muchas más películas de este genio, que comenzó inaugurando la Nouvelle Vague con el primer largo de este movimiento, El Bello Sergio. Durante los 50 años siguientes no paró de hacer cine, pero bueno, estas dos son las últimas que he visto, y espero hacer un repaso a su filmografía en una futura entrada. Nos dejó un gran legado con obras maestras y otras , todo hay que decirlo, mediocres. Pero es que amaba el cine, su trabajo, y no podía esperar al proyecto perfecto. Tenía que rodar y rodar y seguir retratando a la sociedad, a la burguesía más concretamente, para hacer, como en La Comedia Humana de Balzac, una radiografía de su época, usando el suspense y la intriga, para los cuales estaba especialmente dotado, así cómo una fina ironía que se iría afilando con los años.

Claude Chabrol

Una vez tuve la suerte de verle en persona, recibiendo un homenaje por su carrera. De hecho, dos veces, pues ponían un ciclo suyo en la Filmoteca Española y en el Instituto Francés de Madrid al mismo tiempo y aprovechó su viaje para ir a las dos sedes. Y en una de ellas ponían una de sus películas menos conocidas. Y él lo dijo: No estaba muy satisfecho con el resultado de la película. Pero prefiero, añadió, un proyecto del que no esté del todo satisfecho que un proyecto abandonado. Esta frase me dejó huella y siempre la he tenido presente.

Gracias por el consejo, Monsieur Chabrol.

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Winterbottom

Michael Winterbottom es uno de los directores más prolíficos e interesantes de la actualidad. Muchas de sus obras están entre mis preferidas, por eso me llevé ayer una decepción con su El Demonio bajo la piel, (The Killer Inside me). No sé por que esta película me aburrió y me dejó tan frío. Tiene un gran reparto, una historia de crímenes aparentemente entretenida, y la ambientación en la América de mediados de siglo es muy atractiva. Aunque quizás el director se esclavice ante este deseo de hacer cine negro y eso le corte su libertad creativa. Puede que la intriga sea buena pero no los personajes (especialmente los de las víctimas), y retratar a un psicópata como si se tratase de un gangster tampoco funciona.

Cassey Affleck, una interpretación demasiado sutil.

Pero yo creo que en realidad el por qué de que algunas obras de Winterbottom funcionen mejor que otras es por la pasión que pone el director, y esta historia está fuera de su terreno y de sus verdaderas inquietudes. Se maneja mejor con los problemas reales, políticos y sociales, de su época como en In this World o The Road to Guantanamo que con los problemas mentales del personaje de otro tiempo de Demonio bajo la piel. Sabe mejor transmitir la épica del rock del Madchester de su juventud en 24 Hour Party People que la de los buscadores del oro y el western de El Perdón (The Claim). Trabaja mejor con sus actores británicos que con estrellas como Jessica Alba, Angelina Jolie o Tim Robbins. Conmueve más con los pequeños problemas cotidianos de una familia del Londres del presente (Wonderland) que con los globales de un futuro inventado (Code 45). Y trabaja mejor en libertad, mezclando ficción y realidad, que con guiones encorsetados. Pero aunque cite aquí películas que no son tan estimulantes como el grueso de su filmografía he de decir que ninguna es una obra menor. Eso sí, esperamos con impaciencia sus próximas obras, en especial Seven days, que lleva años rodando para representar de una forma fehaciente el paso del tiempo.

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Tsunami

Impresionante la escena con la que comienza Más allá de la vida, Hereafter, de Clint Eastwood. Me pregunto como habrán rodado esas escenas del Tsunami, hay planos evidentemente digitales muy conseguidos pero otros en los que Cécile de France es engullida por la ola junto con un amasijo de hierros y coches que han debido de ser muy complicados de rodar. Los efectos especiales más logrados que he visto: verosimilitud, emoción, espectáculo; un desastre que todos conocemos con lo cual nos podemos implicar más visto desde dentro.

tsunami

Tsunami!

Eso sí, la película ya se podía acabar ahí, no hay nada más que ver. Bueno, algunos cameos: Derek Jacobi haciendo de él mismo, Mylène Jampanoï, de la que hablé hace unas semanas, la suiza Marthe Keller, cuya fría belleza la convirtió en efímera estrella en los 70, (protagonista de Marathon Man o Fedora de Billy Wilder); y en un papel más largo la fotogénica Bryce Dallas Howard.

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Hombres, dioses, ballet y lagrimas.

En la gran De dioses y hombres,  me dejó clavado en la butaca una escena totalmente inesperada. La película habla sobre unos monjes que viven en un pequeño monasterio en Algeria, practicando sus votos católicos en armonía con el mundo musulmán en el que viven, hasta que una serie de atentados  islamistas les hacen temer por su vida. Y de su decisión de enfrentarse a este riesgo, sin huir ni aceptar la protección del ejercito argelino. Es decir, a morir por ser fieles a sus ideas y principios. La puesta en escena es austera, directa, con un montaje sencillo, centrándose en los actores principalmente, en la vida marcada por la rutina, exceptuando las escenas más o menos violentas que marcan el devenir de los acontecimientos. No hay música, sólo aquellos cantos de los monjes en sus ceremonias, o de las ceremonias musulmanas. Pero en un momento del film, reunidos en una cena, uno de los monjes llega con dos botellas de vino (algo que nos sorprende debido a la frugalidad de sus alimentos) y una cinta de música. Parece que se mueve a cámara lenta, pone la cinta y suena uno de los movimientos más famosos y emotivos de El Baile de los Cisnes de Tchaikovski, un ballet ni más ni menos.  Si los monjes hubiesen comenzado a bailar no me hubiese sorprendido mucho más que lo que vino a continuación. Con el montaje y las acciones de los monjes a cámara lenta se crea una turbadora coreografía. Se les ve comer, deleitarse con la música, sonreírse unos a otros. El montaje les va separando, los primeros planos se van acercando cada vez más a sus rostros y de una forma casi obscena se nos muestran los sentimientos de esos hombres que ya saben que puede ser su última cena, al son de un ballet. Me sentí realmente incómodo como espectador, una especie de vergüenza ajena y aturdimiento, pero a la vez es todo muy emocionante. Vemos una lágrima, una sonrisa, una reflexión, que se suceden los rostros de estos hombres en una serie de planos inmensos, hermosos, potentes, pictóricos: honestos retratos de los rostros curtidos de estos magníficos actores, estos monjes indefensos ante la cámara escrutadora que va recogiendo cada mínimo gesto de estos hombres ante la amenaza, que saben que, como los cisnes (princesas hechizadas) del cuento, la muerte es la única salida que les queda para ser quienes de verdad son. Esta escena que es una salida de tono arriesgada, es la que en realidad da una dimensión distinta a De dioses y hombres, la que separa una buena película de una obra de arte. Bravo por Xavier Beauvois.

El Cristo de Mantegna.

El Cristo de Mantegna.

No sé si el director es muy amante de los símbolos, aunque el título de la otra película suya que he visto antes, Según Mateo (Selon Mathieu) lo parecía; y no suelo darme cuenta de ellos, pero hay un plano del film en el que un terrorista islamista herido es atendido en una camilla con una grave herida en el costado y cuya posición en escorzo, descalzo, me vino a recordar este cuadro de Mantegna. Y en la misma postura y circunstancias hay una conocida foto del Che asesinado. No sé si será coincidencia o será intencionado: el fundamentalista es un hombre que además de matar por su religión también muere por su ideología. Jesús no mató, pero por sus palabras se ha derramado también mucha sangre en la Historia. Guevara luchó, mató y murió defendiendo sus ideales. Sobre esto trata De dioses y hombres. Sobre el sacrificio de la propia vida por las creencias personales. Pero a diferencia de los magrebíes armados, los monjes demuestran respeto a los otros, a los cuales incluso curan y dan medicinas, aún sabiendo que probablemente ese hombre al que intentan salvar la vida vaya a ser su propio verdugo. Basada en hechos reales, siempre nos quedará la duda que hay de verdad y que no en este recomendable film. Y que no os dé pereza el tema religioso, en el fondo es lo de menos.

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Puntos, estrellas y poesía.

Después de haber escrito mi contradictorio ranking (contradictorio por que supuestamente estoy en contra de numerar, puntuar, ordenar y hacer competir a las películas) constato que una buena película, una ópera prima muy competente y hecha con ilusión y profesionalidad recibe unas pésimas puntuaciones en distintos medios. Todas las canciones hablan de mí, de Jonás Trueba. Bien, sé que puede gustar más o menos, que obviamente no es redonda, pero la cantidad de votos despreciativos me hace pensar… ¿por qué este film español recibe en su propio país menos puntuaciones que cualquier tópico americano u otras bobadas? Y me pregunto si no será un voto de castigo. Me dirijo al magnífico blog del director, El viento sopla donde quiere, que hacía tiempo que no visitaba pues pensé que estaba abandonado, y veo que ha publicado su propio ranking de lo mejor del año y de la década. Y los comentarios son tremendos: Pretencioso, cultureta, pedante… por no poner las mismas películas que cualquiera puede esperar. Por poner las películas que a él le gustan, y que no corresponden al gusto ni de la mayoría del público generalista (en su mayor parte cine americano comercial) ni del supuesto entendido (cine americano exclusivamente de autores consagrados o independiente). Gente cerrada a lo diferente por que una vez vio una película china y se aburrió, o por que los franceses son en general muy prepotentes, o sea, su cine también, o por que en el cine español siempre salen los mismos actores… o excusas del estilo. Cuando yo leo una lista con títulos (bien sean de canciones, de libros, películas o restaurantes), me quedo con ganas de conocerlos. Y aunque reconozco que sí es cierto que algunas personas rebuscan demasiado para hacerse los interesantes (más en música que en cine), no creo que sea el caso de Jonás Trueba, que además explica y justifica sus decisiones. Su lista y su blog en general incitan a ver cualquier tipo de cine.

Pero bueno, esto son las listas, y otra cosa es la película. Veamos, no es una maravilla, no tiene un gran ritmo y además tiene un casting soso (Barbara Lennie tiene papeles mejores; aquí hace lo que puede ). Pero está bien escrita, nada desentona, nada chirría, la historia es real y honesta y el autor habla sobre lo que de verdad le interesa y le importa y no tiene ningún truco. Los actores no tienen carisma pero están en sus puestos. Las canciones no son tan bonitas, y la juventud del protagonista  es tan sosa como Oriol Vila, aunque sean poeta. Pero bueno, me indigna que esté recibiendo tan malas criticas y que esté en las peores posiciones de estas tablas trampa. Así que busco una explicación… claro, la gente dirá que es pedante. Por que los protagonistas hablan un poquito de literatura y recitan unos breves fragmentos literarios (mirando a cámara, lo cual no resulta más artificioso que si lo hiciesen simplemente en voz en off). Bueno, así es el nivel, nadie está preparado para que le hablen de literatura o poesía, ya no digamos e filosofía. Tocar estos temas es prepotente. Si en vez de libreros o poetas primerizos los protagonistas fuesen abogados nadie se molestaría por escuchar unos cuantos leguislajos o una sentencia (con numeración y fecha) que creó jurisprudencia; o términos médicos y científicos inventados por los guionistas si los actores vistiesen bata blanca. Pero la literatura, es tabú.

Todas las canciones hablan de mí

Lo que más me gusta de esta opera prima es precisamente la falta de pretensiones del director. De no pretender conquistar la taquilla, ni pretender impactar, ni pretender sorprender ni ser el más original ni hacerse un nombre  ni triunfar como sí que pretenden la mayoría de directores noveles en España. En cambio sólo pretende hacer lo que él quiere, como con sus listas, y no usar fórmulas de cómo lograr el éxito con un final vuelta de tuerca. (Por cierto, me encanta el final de Todas las canciones… con esa música que nos hace olvidar las palabras por que ya no son necesarias).

Otro motivo puede ser que en el Manual de critica básica no está bien vista la voz en off, ni el uso del flashback, por que están considerados recursos narrativos fáciles y la mayoría de críticos lo toman a rajatabla. Afortunadamente no los grandes directores que saben sacar partido de estos recursos una y otra vez en la Historia del Cine). pero eso quita estrellitas al film de Jonás. Y otro motivo, que es hijo de y lo tiene todo hecho. Y eso no gusta en España. También le acusan de no hacer buenas listas por este motivo (!). Pues nada, yo pienso que es lo más natural del mundo que un hijo se interese en el trabajo de su padre, y vaya aprendiendo un poco de este oficio, como se ha hecho siempre. Y siempre ha sido lo más normal del mundo que los padres apoyen a sus hijos en lo que puedan. Y que éstos aprovechen las oportunidades que se les dan. Ojalá mi padre se hubiese dedicado a algo interesante o me hubiese apoyado en algo. Para mí es envidia sana, y a priori debería ser una garantía por su educación cinefila. Pero obviamente en España es una losa. Quizás haya gente que ha votado esta película sin haberla visto siquiera, alguien le dijo que era una pedante peli de un hijo de papá y la han prejuzgado. Quizás haya a quien no le gustase pero sabe que es una opera prima, de nuestro cine español, de un joven amante del cine, y haya decidido darle una estrella de más por apoyar. Pero lo dudo.

Respecto a hablar de poesía en un film, la coreana Poesía lo hace también, pero esta sí que tiene el beneplácito critico debido a que se le está explicando a una anciana sencilla con palabras simples, ejemplos claros, de una forma llana que hasta un calificador de cine puede entenderla. Bueno, sarcasmos a parte, esta sí que es una gran película.

Todos escriben Poesía (o un blog).

Más tarde veo que en Cahiers du cinema España sí se valora Todas las canciones… de una forma lógica. Bueno, se me pasa el enfado. Veo como sus rankings de lo mejor… apenas coinciden con el mío. Me enfado de nuevo por ausencias y un poquito menos por presencias. No entiendo la lista y menos aún que haya tanta unanimidad con respecto a algunos títulos. Yo pensaba que Uncle Boonme iba a cosechar tantos amantes como detractores, pero no. Me extraña que de repente toda la critica mundial se haya puesto de acuerdo precisamente con esta obra. Pero me alegra a la vez.

Pues eso, que afortunadamente hay películas para todos los gustos. Y en 2011 más.

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Películas del 2010

un profeta

En estos días proliferan muchos rankings sobre las mejores películas del año con listas de críticos, de aficionados, de revistas… Yo tengo una relación de amor-odio con estos rankings, la verdad es que me encanta hacer los míos pero casi siempre detesto los de los demás… Pero por encima de todo me parece que es muy triste reducir  un Arte a listas, puntuaciones y podios; las películas no deberían competir entre sí. Y luego hay otro punto: ¿qué películas entran en estos listados, o en el mio? Obviamente las mejores del 2010 no son las rodadas en 2010. ¿Sólo las estrenadas comercialmente en 2010? Pues de un plumazo nos quitamos cientos de títulos interesantes, y en mi lista, dos al menos (Las playas de Agnès de A. Varda y J’ai tué ma mère de Xavier Dolan, dos films que al menos yo he descubierto este año, aunque claro, en otros países se presentaron o estrenaron en 2009). Y eso que yo veo poco cine no estrenado en salas. De todas formas me pongo a ello, y  del cine estrenado comercialmente en España en el año 2010 y que además este androide que les escribe ha visto, destaco las siguientes, pero antes he de decir que no hay ninguna película que de forma incontestable vaya a formar parte del cine de mi vida, vamos, volviendo al tema de las puntuaciones, ningún diez pero si nueves y ochos.

Mi top ten estaría encabezado por Un Profeta, (Un prophète) de Jacques Audiard, con su cine negro de realismo mágico un tanto místico, perfecta en su factura y ritmo, valiosa como documento carcelario y gran retrato de personajes. Le seguiría, quizás, La Cinta Blanca, (Das weisse Band – Eine deutsche Kindergeschichte) de Michael Haneke, otra obra apasionante, misteriosa y de grandes virtudes cinematográficas, magnífica ambientación y un trasfondo demoledor… aunque quizás sea un tanto dispersa para mi gusto. Io sono l’amore de Luca Guadagnino ha sido la sorpresa del año. Desde los créditos en un Milán helado con la potente música de John Adams se nos presenta un film con un nervio y un estilo muy marcado, un montaje vigoroso y un buen gusto que a mí me recordó al último Visconti directamente. Algunos aspectos del argumento no me encajan del todo, por eso la conexión no es total, pero me encantó. Sigue la también exquisita Un hombre soltero (A Single man), ópera prima de Tom Ford, a la que los prejuicios la han calificado de ser sólo estética (y obviamente lo es siendo el director un aclamado diseñador de moda y paradigma de la elegancia) me parece que tiene un argumento muy bonito, así como magníficos personajes.

a single man

Nadie sabe nada de gatos persas (Kasi az gorbehaye irani khabar nadareh), pese a su título, es otra de las que más me gustaron este año, una película casi documental, en la línea del Cinema-Verité, ambientada en el mundo de la música, rodada clandestinamente y de un gran valor social y político, de verdad, Bahman Ghobadi vuelve a impresionarme. Sólo el forzado final hace que no esté aún más arriba en mi ranking. También pese al soso título español, incluyo El escritor, (The ghost Writer), que nos demuestra que Polanski sigue siendo un maestro a la hora de crear atmósferas además de construir un thriller apasionante. Una de las dos obras estrenadas por Carlos Saura este año, la exuberante y barroca Io, Don Giovanni, será la única española en este ranking, aunque pensándolo bien de española tiene poco.

don giovanni

La sensible y lírica, pero nada afectada Poesía (Shi) de Chang-dong Lee que nos acerca a nuestros mayores es una de las mejores películas coreanas que he visto.

No me gustaría destacar en una lista subjetiva firmada por mí esas películas que tanto han impactado en general y que están copando las listas este año: Origen (Inception) de Christopher Nolan, La red social (The Social Network), de David Fincher y Buried de Rodrigo Cortés. No son ninguna de mi estilo, digamos, pero reconozco que son muy buenas obras, muy bien dirigidas, interpretadas, producidas, escritas y bastante entretenidas. Así que probablemente las dos primeras sí que estén en mi Top Ten, a falta de algo mejor. La española, definitivamente no, me resulta un producto de marketing disfrazado de virtuosismo escénico (sí, sólo transcurre en un escenario… ¿y qué?) dirigido al que se deje epatar por un guión tramposo que sólo sabe como criticar lo justo a EEUU y al mundo islámico para dejar satisfechos a los que son un poco anti-sistema.

Y bueno, para acabar, una película animada, Toy Story 3, que por momentos me parecía un drama metafísico. No sé cuantas llevo, ni siquiera si están ordenadas. Quizás la semana que viene piense en otras, quizás incluyese Copia Certificada (Copy Conforme) de Abbas Kiarostami o Two lovers de James Gray o An Education de Lone Scherfig, quizás si vuelvo a ver la desconcertante El tio Boonme recuerda sus vidas pasadas (Loong Boonmee raleuk chat) entre directa al podio, quizás vea alguna de las que me perdí, como Pa Negre o Film Socialisme… Bueno, esto es una lista, personal y para nada categórica, aquí la dejo, ha sido bonito volver a recordar todas estas maravillosas películas.

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Chicas Gainsbourg

Normalmente el genero biopic me atrae más bien poco, y aunque algunos tienen gran éxito y calidad, e intrepretaciones memorables, suelen ser todos bastante poco originales. Además de intentar siempre jugar con la corrección, no dejar malparados a los personajes en los que se inspiran; y casi siempre contentar a los admiradores y si es posible también a los detractores. El otro día hablábamos de un biopic, el de Varda, rodado por ella misma mezclando el documental, el ensayo, la reconstrucción de escenas de su vida; todo ello con gran imaginación. Y hoy hablamos de otro al que agradecemos salirse de los convencionalismos: Gainsbourg, vida de un heroe, (Gainsbourg, Vie Heroïque), de Joann Sfarr, conocido dibujante que hace una revisitación muy personal del mito de la canción francesa, que por cierto, también aparecía en Las playas de Agnès.
El film se centra en varios aspectos de la vida de éste héroe, su infancia, su judaísmo, sus mujeres… pasando por todo sin didactismos, de una forma amena y fantasiosa, con alter egos fantasmas (marionetas), que acompañan al protagonista. No se esfuerza mucho en buscar realismo, ni en las localizaciones siquiera, o en todo caso sí que lo hace en los periodos de infancia, pero no en la madurez, que se sitúa mayoritariamente en interiores, muy elaborados, eso sí,  La falta de escenas de calle nos priva del efervescente ambiente yeye de la época, pues tampoco hay muchas escenas de discotecas o conciertos. Lo cual dota al film de un hermetismo bastante peculiar.
En cambio lo que sí está muy estudiado y trabajado es un casting que nos recuerda constantemente que los personajes de la película existieron y fueron reales. Eric Elmosnino es un milagro: se parece tanto al auténtico Gainsbourg que nos llegamos a olvidar que es un actor. Yo ya no puedo distinguir al uno del otro en mis recuerdos. Una interpretación excelente, sus maneras y su actitud son clavadas, tiene la edad justa para poder interpretar un rango enorme de tiempo sin excesos de maquillaje, y además canta!
El elenco femenino era aún más difícil. Algunas de las mujeres más hermosas de su tiempo pasaron por sus brazos o micrófonos.
Anna Mouglalies está perfecta como Juliet Greco, elegante, sofisticada, seductora, su voz profunda y su forma de fumar dan esa imagen de mujer fuerte que hizo famosa a la cantante.
Juliette Greco y Anna Mouglalis

Juliette Greco y Anna Mouglalis

Sara Forestier en su breve aparición como France Gall en cambio no cumple. Demasiado caricaturesca y sin mucho parecido físico, ni siquiera en el peinado.
France Gall Sara Forestier

France Galle y Sara Forestier

La espectacular entrada en pantalla de Laetitia Casta al son de Initials B.B. (por cierto, música empleada en la seguda parte de Girl/Gun, aunque aquí en una versión sinfónica), hace resucitar por unos instantes al icono que fue Brigitte Bardot. Era muy difícil encontrar a una mujer con las curvas y la fotógenia de Bardot, pero aquí casi casi lo consiguen. Una sorpresa la interpretación de Casta, modelo que hace unos años intentó sin éxito iniciar su carrera como actriz.
Brigitte Bardot y Laetitia Casta

Brigitte Bardot y Laetitia Casta

A priori, la elección de la modelo inglesa Lucy Gordon para emular a Jane Birkin no me convencía. Una belleza obvia y convencional contra un encanto extraño y muy personal, que quizás sí que comparta con su hija Charlotte. Pero la verdad que Gordon transmite la fragilidad que el personaje necesita. Especialmente en la voz. Y la sensualidad, el estilo, la alegría, y la melancolía… en fin, todas aquellas cosas que la convirtieron en un reflejo de la época. La muerte de Lucy Gordon nos priva de una prometedora actriz que decidió no convertirse en estrella.
Jane Birkin y Lucy Gordon

Jane Birkin y Lucy Gordon

A Bambou no la conocía, pero el exótismo de la guapa Mylène Jampanoï (Las hijas del botanista) viene muy bien al personaje.
Bambou y Mylène Jampanoï

Bambou y Mylène Jampanoï

Pero, ¿y las chicas Gainsbourg que no aparecen en la película? Al menos pasaron por sus discos, no sé si por sus brazos también, pero eché en falta a Françoise Hardy, a Catherine Deneuve y sobretodo a Anna Karina, que protagonizó con él el músical Anna, con algunas de las canciones más conocidas de su carrera, entre otras colaboraciones. ¡Ah!, ya sé por que no sale en el film…  ¡Era imposible encontrar a una actriz con la que ni siquiera se pueda comparar! En cambio, su colaborador habitual en los últimos tiempos, Philippe Katerine, aparece interpretando a Boris Vian. Y aprovecho para hacer mención al pequeño papel de Claude Chabrol: resulta que no sólo hemos perdido a un gran director (y en activo), si no también a un buen actor.
Y para Françoise Hardy, mi opción sería Isabelle Carré, o incluso Carla Bruni. Catherine Deneuve, tal y como se conserva esta mujer, con un poco de maquillaje, podría interpretarse a sí misma en los 80, que fue cuando cantó un par de canciones con el compositor. 

Françoise Hardy, Anna Karina, Charlotte Gainsbourg, Catherine Deneuve.

Bueno, aquí acaba mi mitómano post, y aquí dejo un enlace para que puedan disfrutar de esa pareja que no aparece en la película: Karina y Gainsbourg:

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